PERSONERIA JURIDICA EN TRAMITE: 7965053

Santiago del Estero 1927 - Dto. 1 Of.3 - C.A.B.A.

 

 
 

CONTROL DE AIRE HOSPITALARIO



 





Las partículas de los aerosoles de origen natural (como el polvo arrastrado por el viento) tienden a tener un radio mayor que los aerosoles producidos por el hombre, como la contaminación por partículas.
La mayor parte de tierra firme se concentra en el hemisferio norte, la cantidad de aerosoles pequeños de incendios y actividades humanas es mayor allí que en el hemisferio sur.
Sobre la tierra, manchas de aerosoles de gran radio aparecen sobre desiertos y regiones áridas, más prominentemente, el Desierto del Sahara en el norte de África y la Península Arábiga, donde las tormentas de polvo son comunes.
Mientras tanto, los lugares donde la actividad de fuego natural o desencadenada por humanos es común (incendios en el Amazonas de agosto a octubre, por ejemplo, o incendios desencadenados por los rayos en los bosques del norte de Canadá en el verano del hemisferio norte) están dominados por aerosoles más pequeños.
La contaminación producida por el hombre (combustible fósil) es en gran parte responsable de las áreas de aerosoles pequeños sobre áreas desarrolladas, como el este de los Estados Unidos y Europa, especialmente en su verano.
Los aerosoles incluyen sal marina, polvo y cenizas volcánicas, así como hollín, sulfatos y otras partículas producidas por personas que queman combustibles fósiles. Los incendios naturales y causados por el hombre también son fuentes importantes de aerosoles.
Diversos estudios de investigación de brotes de infecciones hospitalarias (IH) han implicado, en forma evidente o circunstancial, al medio ambiente como fuente de contaminación a partir de la cual se produjo la diseminación de los agentes causales. Cuando se hace referencia al medio ambiente hospitalario, deben analizarse los aspectos relacionados con el control de infecciones en:
• Aire: Puede transportar y sostener la presencia de microorganismos patógenos, aumentando los riesgos potenciales de transmisión de Infecciones Hospitalarias, tanto en pacientes internados como en el personal que los atiende.
• Agua: si bien su contaminación es rara, su ocurrencia puede afectar a un número importante de pacientes y personal.
• Superficies: el uso de técnicas inadecuadas de limpieza (métodos secos) produce un aumento en los niveles de polución ambiental. Las fallas en los procesos de desinfección o el uso de productos inadecuados, permiten la subsistencia de un número importante de microorganismos en las superficies del medio ambiente.
• Flores y plantas: Aunque nunca se han visto implicadas en brotes en forma directa, su presencia, tanto en estado natural como artificial, ha podido asociarse con una variedad de microorganismos (bacterias, hongos) y sus formas esporuladas.
• Lavadero y ropa hospitalaria: el lavadero es uno de los servicios del hospital que presenta los niveles más altos de polución ambiental, especialmente cuando se realiza el conteo de la ropa sucia.
• Patógenos especiales: muchos microorganismos, tanto Gram positivos (Staphylococcus aureus meticilino resistente y enterococo resistente a vancomicina) como Gram negativos (Pseudomonas, Stenotrophomonas, Acinetobacter, etc.) pueden permanecer en las superficies que integran la unidad del paciente desde unos pocos minutos hasta varios días. El medio ambiente contaminado será entonces la fuente a partir de la cual los microorganismos podrán afectar a nuevos pacientes.
De todos los microorganismos citados, es el enterococo resistente a vancomicina (ERV) el que resulta más ilustrativo para comprender la importancia del medio ambiente en la transmisión de infecciones hospitalarias.
AIRE
El aire considerado puro, es una mezcla gaseosa compuesta por un 78% de nitrógeno, un 21 % de oxígeno y un 1% de diferentes compuestos totales como el argón, el dióxido de carbono y el ozono. El desequilibrio de cualquiera de estos componentes ORIGINA CONTAMINACION.
Los contaminantes del aire pueden ser primarios o secundarios. Los primarios permanecen en la atmósfera (óxido de azufre, monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, hidrocarburos y partículas). Los secundarios son los contaminantes que han estado sujetos a cambios químicos o son la consecuencia de la reacción entre dos o más contaminantes primarios (oxidantes fotoquímicas y ozono).
En el aire flotan pequeñas partículas, de tamaño muy pequeño (se miden en micrones milésimas de milímetro), que se encuentran contenidas en el polvo ambiental. Estas partículas, sólidas o líquidas tienen un diámetro ubicado en rangos de 0.3 a 10 um. Las partículas, al ser respiradas, penetran en el aparato respiratorio y llegan hasta los alvéolos pulmonares, La mayor concentración de microorganismos se encuentra en partículas que fluctúan entre los 2 y 5 micrones de diámetro. El tamaño de los virus se ubica entre 0,005 y 1 micrón. La medida de la mayoría de las bacterias oscila entre 0,2 y 0,7 micrones, aunque normalmente están agrupadas en colonias o alojadas en partículas de mayor tamaño. Las partículas de 1 a 10 micrones, pueden caer rápidamente sobre diferentes superficies o bien mantenerse en el aire, bajo ciertas condiciones, cerca de donde se generan.
La necesidad de controlar la presencia de esporas fúngicas o conidios (Espora formada en el extremo de un filamento o hifa por algunas bacterias del grupo de los actinomicetos, o por muchos hongos), en el medio ambiente de las habitaciones donde se alojan huéspedes inmunocomprometidos (HIC), obliga al uso de sistemas de ventilación con características especiales de seguridad. En el aire ambiental común, la concentración de conidios de Aspergillus spp oscila entre 67 y 185 unidades formadoras de colonias (ufc) /m3. Se ha podido comprobar que cuando se realizan tareas de refacción, construcción o demolición de diferentes sectores del hospital o en sus inmediaciones, la concentración puede alcanzar 106 ufc/m3.
Las vibraciones producto de las excavaciones o tareas de demolición pueden movilizar las partículas de polvo de las superficies altas (techos, artefactos de iluminación, etc.) y aumentar a expensas de ello la cantidad de conidias presentes en el medio ambiente.
Por todas estas razones, se recomienda que los HIC se alojen en áreas lo más alejadas posibles respecto de las áreas en refacción o construcción y bajo un ambiente de aire estrictamente controlado.
La infección se adquiere por vía inhalatoria. Las conidias de los variedades de Aspergillus más frecuentes (níger, flavus, fumigatus y terreus) presentan un tamaño que oscila entre 2 a 5 micrones de diámetro de diámetro. Algunos investigadores han publicado estudios que señalan que en muchos HIC, la fuente de contaminación ha sido el flujo y los aerosoles generados a través de ella.
Rhame y colaboradores reportaron 5,4% de infecciones luego de realizar estudios del aire ambiental donde el conteo de Aspergillus fumigates fue de 0,9 ufc/m3. Arnow y colaboradores denunciaron tasas de infecciones de 1,2% para A. flavus y de 2,2% para A. fumigatus. Un 15 al 20% de las infecciones fúngicas están relacionadas con Aspergillus y están asociadas a un coeficiente de mortalidad virtual de un 100% en pacientes sometidos a transplante de médula ósea.
La infección ocurre entre las 2 a 6 semanas después del mismo. Aspergillus sp. también puede producir neumonía, infecciones M sistema nervioso central, corazón, tiroides, riñones, huesos y tracto gastrointestinal.
Las esporas inhaladas se localizan inicialmente en los pulmones y luego se diseminan por vía hematógena. Antes de que se desarrolle la enfermedad invasiva pulmonar, se produce una colonización de la mucosa nasofaríngea. Para asegurar la limpieza del aire que va a ser inyectado en sistemas de ventilación o por el contrario, del aire contaminado que sale a un ambiente exterior, proveniente por ejemplo de laboratorios de investigación bacteriológica y virológica o habitaciones que albergan pacientes con tuberculosis bacilífera, es necesario utilizar sistemas especiales de filtrado. Los filtros comunes usados en los equipos de aire acondicionado individuales, no eliminan en forma eficiente las bacterias del sistema. Pueden constituirse en focos o caldos de cultivo de contaminantes producidos en las bombas de calor, serpentinas y torres de enfriamiento, humidificadores que usan agua de recirculación y equipamiento de evaporación y condensación. Debido a ello, los sistemas de aire acondicionado y los sistemas de ventilación que no cuentan con los filtros adecuados, son vehículos veloces de contaminación cruzada.
El aire de los hospitales debe tener una calidad tal, que se encuentre libre de contaminación microbiana, independientemente de sí es aire de renovación proveniente del exterior o si es aire recirculado. La cantidad de renovaciones de aire por hora para cada ambiente del hospital dependerá de la función de ese ambiente y/o de la patología infecciosa que presenten los pacientes internados.
El aire acondicionado de los hospitales require de filtros de alta eficiencia (90-95%) y en algunas circunstancias como quirófanos donde se realizan transplantes de órganos, unidad de internación de transplante de médula ósea, unidades para la preparación de productos medicinales y alimentación parenteral, se requerirá de filtros HEPA (99.97% - 99.99%).
El uso de filtros de alta eficiencia implica la necesidad de prefiltros de menores costos para evitar su saturación prematura. Los prefiltros son colocados antes de los equipos centrales de aire, evitando de este modo la sobrecarga de polvo de las serpentinas y el ventilador de inyección.
Hay casos que obligan a contar con sistemas especiales de control de aire ambiental: habitaciones de pacientes con aislamiento respiratorio aéreo (tuberculosis, varicela, sarampión) o de aislamiento de pacientes neutropénicos o sometidos a transplante de médula ósea. También debe brindarse un ambiente de aire protegido a las áreas quirúrgicas y a las zonas del hospital donde se estén realizando tareas de albañilería, construcción, refacción o renovación.
LA MOVILIZACIÓN DE PARTÍCULAS AMBIENTALES POR CONSTRUCCIONES O RENOVACIONES DENTRO Y EN LOS ALREDEDORES DEL HOSPITAL, INCREMENTAN LOS CONTEOS DE ASPERGILLUS SP. EN EL MEDIO AMBIENTE HOSPITALARIO.
SUPERFICIES
Se debe evitar el uso de métodos secos que produzcan dispersión de las partículas de polvo en el aire ambiental. Los métodos de limpieza en un hospital deben ser húmedos.
Los métodos de limpieza hospitalaria, han sido modificados en los últimos años. Actualmente, los esfuerzos de limpieza y desinfección diaria se han centrado en las superficies cercanas al paciente.
Ha dejado de tener vigencia el uso de hipoclorito de sodio sobre pisos o paredes como parte de la rutina diaria. Es importante que el personal de limpieza pueda reconocer que la limpieza y desinfección diaria de los elementos presentes en la unidad del paciente es su prioritaria y más importante tarea, especialmente la cama.
El uso de fenólicos en la limpieza y desinfección de incubadoras, servocunas y superficies de nursery y unidades de cuidados intensivos neonatales y pediátricas debe evitarse ya que se han descrito casos de neurotoxicidad e hiperbilirrubinemía asociados con este tipo de productos.
No se recomienda el uso de alcohol 70% para la limpieza y desinfección de superficies extensas. Esta recomendación se basa en el carácter inflamable del alcohol y su riesgo para la bioseguridad hospitalaria.
Las manchas de sangre y/o fluidos corporales de superficies en general deben absorberse con toallas de papel, previo al lavado y desinfección posteriores de rutina.
PATOGENOS ESPECIALES
Varios investigadores han podido demostrar la permanencia de ERV en las superficies de las habitaciones de pacientes colonizados e infectados con este microorganismo.
Boyce et al reportaron también la presencia de ERV en los camisolines usados por las enfermeras que atendían pacientes que presentaban diarrea. Boyce señaló también que la contaminación medioambiental con ERV era cinco veces superior en las habitaciones de pacientes con diarrea. Montecarlo et al. Informaron de la presencia de ERV luego de realizada la limpieza terminal en el 8% de los cultivos tomados en el medio ambiente. Esto hace dificultoso determinar si la transmisión intranosocomial se debe a las manos del personal en forma directa, a la contaminación de las manos del personal con las superficies del medio ambiente o al uso de objetos contaminados (Ej. estetoscopio). Noskin et al. inocularon experimentalmente ERV en superficies medioambientales y hallaron una sobrevida de 5 días para el E. Faecalis y de 7 días para E. Faecium. Permaneció 60 minutos en los teléfonos y en los guantes del personal que atendía pacientes con ERV y 30 minutos en el diafragma de los estetoscopios.
Otros estudios experimentales han mostrado que los enterococos pueden sobrevivir durante 45 días o más en superficies secas (pisos, paredes, puertas) cuando se encuentran suspendidos en material orgánico. Livornese et al. documentaron en 1992 (Am. Int. Med.), un brote de bacteriemias por ERV (E. Faecium) de 2 meses de duración, transmitido a través de termómetros electrónicos. Estudios realizados demostraron que las cepas de ERV sobrevivieron en presencia de materia organica 10 minutos de exposición a 500 pp. de cloro libre, alcohol isopropílico al 70%, amonios cuaternarios, agua oxigenada y agua caliente a 75 - 80°C. durante 3 minutos.
Estos hallazgos no hacen más que enfatizar la creciente necesidad de extremar los cuidados dirigidos al medio ambiente del hospital, enfatizando el control del aire ambiental y de las superficies que tienen contacto directo con los pacientes internados.
Guías del CDC
 Establezca un equipo multidisciplinario. Incluir:
– Personal de control de infecciones
– Medidas proactivas desde el inicio
– Documentación de las actividades
 Eduque al personal de construcción y al personal de salud en:
– Áreas de cuidados
– Riesgos asociados a la construcción
– Métodos para el control de los riesgos identificados
 Construya barreras para prevenir la propagación del polvo hacia las áreas hospitalarias
 Asegúrese que las barreras son impermeables a las esporas fúngicas
 Use equipos para monitorear la integridad de las barreras
 Limpie las zonas de trabajo diariamente
El uso de las mascarilla es la mejor protección ante el COVID-19 en ambientes interiores incluso cuando la distancia personal es muy superior a los dos metros recomendados, según las evidencias científicas recogidas por un documento de la Asociación Española de Aerobiología y la Sociedad Española de Sanidad que pide no minimizar los riesgos de transmisión aérea del virus y recomienda encarecidamente una buena ventilación de los espacios cerrados “incluso cuando cause cierta incomodidad térmica”.
El documento está firmado por Francisco Vargas Marcos, epidemiólogo del Ministerio de Sanidad, Manuel Ruiz de Adana, profesor de la Universidad de Córdoba, Isabel Marín Rodríguez, presidenta de la Sociedad Española de Sanidad Ambiental, y por la catedrática de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) y presidenta de la Asociación Española de Aerobiología, Stella Moreno Grau, para quien “es un error creerse seguro y quitarse la mascarilla por estar a más de dos metros de otra persona. El contagio por vía aérea no debe ser minimizado”.
La revisión de investigaciones científicas que recoge el documento incluye recomendaciones a los ciudadanos como “mantenerse alejado de espacios abarrotados y mal ventilados” y el “uso activo de las ventanas en edificios sin sistemas de ventilación mecánica” para evitar la inhalación de partículas contaminadas por COVID-19. “Es muy importante aumentar el suministro de aire fresco y evitar la recirculación de aire en los sistemas de ventilación”, según se puede leer en el estudio, que aconseja “suministrar tanto aire exterior como sea razonablemente posible”.
“Hay que sacrificar algo de bienestar climático en pos de la dilución de las partículas contaminadas”, aconseja la docente de la UPCT, así como utilizar mascarillas de mayor protección que las quirúrgicas en lugares concurridos.
Minimizar el tiempo que se pasa en espacios interiores mal ventilados y con alta ocupación, reducir las tasas de ocupación de los locales y evitar las aglomeraciones en el transporte y en edificios públicos son otras de las recomendaciones apuntadas por los investigadores.
Los riesgos son mucho menores en espacios abiertos “dado que la dilución de los aerosoles exhalados por una persona infectada se produce muy rápidamente en el aire ambiente exterior”, explica el documento. De hecho, la transmisión de enfermedades dentro de los espacios cerrados mal ventilados puede llegar a ser 20 veces superior a la transmisión en el exterior, según una de las publicaciones revisadas.
El documento se centra en la posibilidad de transmisión por vía aérea ya que los virus mediante aerosoles de pequeño tamaño que permanecen suspendidos en el aire a una distancia mayor de dos metros, especialmente en lugares cerrados y con escasa ventilación. Las personas generan aerosoles de forma continua cuando exhalan aire mientras respiran, hablan, tosen o estornudan. La cantidad de aerosoles emitidos aumenta cuando la persona padece enfermedades respiratorias.
BIBLIOGRAFIA
• https://neo.sci.gsfc.nasa.gov/view.php?datasetId=MODAL2_M_AER_RA
• CDC, Centro de Control de Enfermedades, Atlanta, Georgia. EE.UU.
• https://www.cun.es
• https://www.publico.es/ciencias/aerosoles-pequeno-tamano-interiores-transmision.html
• ADECI. Asociacion de Enfermeros en Control de Infecciones.
• Control de Aire Ambiental Hospitalario. Andion et al.





 

 


Autor: Rodolfo Cerminara
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